El funcionario que sirvió de informante en el Watergate está cerca de la muerte, con lo que su identidad podría finalmente salir a la luz

JOSÉ CARREÑO/CORRESPONSAL
El Universal. Jueves 10 de febrero de 2005Internacional, página 6

Washington. La identidad de una figura histórica a la que sólo se conoce por su sobrenombre, Deep Throat (Garganta Profunda), estaría a punto de ser revelada.
Deep Throat es el funcionario que entre 1972 y 1974 mantuvo a los reporteros Bob Woodward y Carl Bernstein sobre la pista correcta en el marco de una saga que comenzó por lo que parecía un intento de robo en la sede del Partido Demócrata en el edificio de Watergate, y que culminó como un juicio político que llevó a la caída del entonces presidente Richard M. Nixon.
El escándalo del Watergate fue de hecho un problema de espionaje político, abuso de poder e intentos de ejercer influencia para beneficio propio, que cautivó a toda una generación e hizo héroes a los periodistas. Políticamente, cambió la forma en que los estadounidenses ven a su gobierno.
Deep Throat fue llamado así porque su información entregada siempre de forma clandestina y con "antecedentes informativos" sin atribución, coincidió con la popularidad de una película pornográfica con ese nombre. La idea de reuniones a altas horas de la noche en estacionamiento en la penumbra parece de novela y, sin embargo, según los reporteros, esa fue la forma en que se dio una relación en la que el informante confirmaba más que informaba, orientaba más que revelaba, hasta que puso a los informadores en el umbral del despacho presidencial.
Los protagonistas de la historia, tanto Woodward y Bernstein como el ahora legendario editor en jefe del periódico The Washington Post , Ben Bradlee, y la entonces bisoña directora del periódico, la fallecida Katherine Graham, se convirtieron en leyendas y figuras reverenciadas en la prensa estadounidense.
Y también es cierto que durante los últimos 30 años, la identidad de Deep Throat ha sido un misterio que ha ocupado innumerables artículos y especulaciones.
Pero de acuerdo con John Dean, que fue asesor legal de la Casa Blanca y acabó por sincerarse ante el Comité legislativo que investigó el escándalo, Deep Throat estaría a punto de morir y con ello terminaría su anonimato.
La identidad de Deep Throat sólo la conocen Bernstein, ahora un periodista independiente, Woodward, editor de asuntos especiales en The Washington Post y Bradlee, retirado hace una década. Woodward reiteró recientemente que por un compromiso hecho hace 30 años, sólo revelaría la información cuando Deep Throat estuviera muerto.
El obituario de Deep Throat estaría ya en elaboración en The Washington Post , por parte del propio Bradlee, bajo cuya dirección el diario se convirtió en un prestigioso estandarte del periodismo estadounidense, tanto por su empeñosa persecución de la información como por la tormenta política que enfrentó ante la Casa Blanca de Nixon.
Por el momento, sin embargo la identidad de Deep Throat permanece en el misterio para realzar la combinación de principios periodísticos que se jugaron en el Watergate: desde la concepción del secreto profesional hasta la doble verificación de información para garantizar su seriedad.
Sin embargo, según un análisis hecho por estudiantes de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Illinois, Garganta Profunda sólo pudo haber sido una de siete personas que trabajaban en la Casa Blanca entre 1972 y 1974: el ahora columnista y ex candidato presidencial Pat Buchanan; el ahora académico y ex asesor presidencial y periodista David Gergen; el abogado Jonathan Rose; el escritor de discursos Raymond Price; el secretario de Prensa, Gerald Warren; el asistente presidencial Stephen Bull, y Fred Fielding, entonces asesor legal adjunto de la Casa Blanca y segundo de Dean.
Sin embargo, se han mencionado otros nombres, como el de Henry Kissinger y el de altos funcionarios de la Oficina Federal de Investigaciones. Además, Buchanan y Gergen parecen gozar de buena salud y los demás están alejados de la vida pública.