Judith Miller periodista de The New York Times pasó 85 días en prisión por negarse a revelar sus fuentes ante la Justicia. Fue puesta en libertad tras declarar por más de cinco horas ante un jurado que investiga el caso.

Miller expresó que su ética profesional estaba por encima de todo, por lo que no le hubiese importado haber permanecido más tiempo en la cárcel. Afirmó que su fuente la liberó voluntaria y personalmente de su promesa confidencial sobre la conversaciones relacionadas con el caso Wilson Plame".
Miller fue aprendida el seis de julio tras su rotunda negativa a declarar ante el juez Thomas Hogan que investiga la filtración de información sobre la identidad de la agente Valerie Plame quien trabaja para la Agencia Central de Inteligencia. La fuente, resultó ser el jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney, Lewis Libby.
La filtración del nombre de Wilson Plame se dio después de que su esposo, el ex embajador Joseph Wilson, criticó las excusas de la gobierno de Bush para declarar la guerra contra Irak.